miércoles, 14 de septiembre de 2011

Haworthia tesellata

Esta haworthia ha sido una compra más o menos reciente... llegó con una vara floral con los capullos aún  cerrados. Al poco de plantarla enraizó y abrió las flores, que cuplieron su ciclo y se secaron.
Luego produjo una segunda vara que está floreciendo ahora.
Son unas flores pequeñas pero muy llamativas, para mi gusto, como pequeñas campanillas blancas con líneas de un color marrón vardoso. No han abierto todas a la vez.

La planta me recuerda a una estrella de mar... y también a un mosaico. No he buscado de dónde le viene el nombre, pero imagino que "tesellata" debe venir de "tesela" o "tesella", que es el nombre que se les da a los pequeños cuadritos que forman los mosaicos. Realmente parece hecha de pequeñas teselas:

Una de las más bonitas, en mi opinión, de esta especie.


 

Rosa.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Entre espinas: Austrocephalocereus Dybowskii

Es uno de mis cactus más viejos y uno de los que tienen, en mi opinión, la espinación y la forma más curiosas. No sé si la forma que ha adoptado es común en la especie o si la adoptado el mío por las circunstancias en que ha vivido. Otras fotos que he visto de A. Dibowskii no tienen esta diferencia tan pronunciada entre lo que yo llamo "la cabeza" y lo que llamo "el cuerpo" (la parte gruesa y la delgada, vamos)... este cactus, que aunque no puedo asegurar la edad creo que debe estar entre los 10 y los 12 años, lo compré cuando aún era pequeñito, en una macetita de las más pequeñas.
Pasó muchos años en el alféizar de una ventana, al exterior pero con no mucha luz (muchos se etiolaron en ese sitio). Pasó temporadas en las que lo cuidaba y regaba con regularidad y temporadas en las que lo dejaba completamente olvidado y sin regar por meses o incluso años, ya que de pequeña mi interés por las plantas no era constante: de repente me daba por ellas y llenaba el patio, y de repente me aburría y las pobres quedaban abandonadas.
A duras penas, este pobre sobrevivió hasta que hace unos cinco años tuve la brillante idea, en uno de mis momentos de "fiebre plantera" de subir los pocos cactus supervivientes de la ventana a la azotea, y allí comenzar a juntar todas las plantas que quisiera (por aquél entonces el patio de mi casa no estaba disponible para que yo lo llenara de macetas, y sólo contaba con una pequeña terracita interior de la parte de arriba de la casa). De modo que subí los pobres cactus a la azotea, pasé un tiempo transportando cubos de agua escalera arriba, y luego me cansé, se fue de nuevo la "musa" de las plantas y los pobres quedaron allí olvidados (la azotea ya apenas se usa, yo no suelo subir y mis padres, si subían y los veían, no prestaban atención o pensaban que yo sabía que estaban ahí, pero lo cierto es que yo ni me acordaba) hasta que hace unos tres años subí, los vi y recordé de pronto toda esta historia... así que los rescaté, los bajé al patio de abajo y esta vez les prometí no volver a abandonarlos.

Uno de los supervivientes, este Austrocephalocereus Dybowskii, estaba entonces así:


Deshidratadísimo (y esto es ya tras unos cuantos riegos), y no tenía la "cabeza" tan grande que desarrolló después, pero sí unas enormes espinas en la parte de arriba que me sorprendieron, ya que la última vez que lo vi (antes de subirlo a la azotea) no había ni un indicio de esas espinas; de hecho era la mitad de grande de lo que es ahora.

Y una vez contada la historia, vamos con lo que me lleva a ponerlo en esta sección, que no es otra que sus espinas: de pequeño no se diferenciaba de otros columnares: algo tometoso y con espinas más bien pequeñas.
Mientras creció en la ventana las espinas no mostraron ningún cambio relevante, y cuando lo "redescubrí" en la azotea me llevé la sorpresa de encontrarme con esas pedazos de espinas.
En la actualidad, tres años después de su rescate, está así:


La parte más delgada se hunde un buen trozo en la tierra, para mantenerlo bien sujeto, pero si la sacáramos, sería aún más largo; las espinas largas que se ven en la parte baja de la "cabeza" son las mismas que sobresalían de la cocorota el año que lo rescaté de la azotea (por cierto, en venganza por el abandono, cuando lo fui a cambiar de maceta se me cayó de cabeza en un pie y se me clavó una de las espinas largas en todo el dedo gordo; dolió lo suyo). Es increíble ver todo lo que ha crecido desde entonces. A comienzos del verano hasta se volcó, pero afortunadamente no llegó a romperse.
Las espinas de arriba, aunque aún les falta para alcanzar la longitud de las de abajo, creo que van camino de formar un nuevo "anillo" de espinas largas, y quizá se forme otro entre el primero y el que ahora forma el actual ápice del cactus:

También resulta muy decorativa la lanosidad blanca que cubre la parte superior.

Aquí un detalle del primer anillo de espinas:



Y hasta aquí este "Entre espinas"... si sigue creciendo a este ritmo, creo que pronto tendré un serio problema para hacerle sitio en mi cada vez más superpoblado patio XD, pero ya me las apañaré, lo que está claro es que esta vez no pienso volverlo a abandonar (que como se me vuelva a caer encima esta vez me mata XD).
Rosa.